El cañón se enciende con luz rasante y vuelan golondrinas describiendo arcos paralelos al puente. Escucha el rumor del río; busca líneas de sillares, marcas de cantero y pasarelas. Llega antes del atardecer para observar cómo la roca adquiere tonos melaza difíciles de fotografiar.
Entre casonas encaladas y la puerta de Almocábar, las murallas abrazan huertas escondidas. Camina por adarves frescos; saluda a vecinos que riegan parras, pregunta por aljibes y alminares cristianizados. Notarás piedras reaprovechadas, grietas antiguas y reparaciones discretas que sostienen perfiles centenarios.
Desciende por el sendero que bordea antiguos canales y bases de molinos harineros. Los taludes muestran capas geológicas junto a muros de contención tradicionales. Mantén distancia de bordes inestables, respeta cultivos y escucha el viento, que cambia bruscamente dentro del tajo profundo.